Una tarde difícil se vivió en Tijuana ya que fue complicado controlar y convencer a la segunda caravana de migrantes de centroamericanos que llegó en la tercera semana de noviembre.

Se calcula que en camiones llegaron 370 migrantes que probaron alimento en el desayunador Salesiano del Padre Chava, marcharon 15 kilómetros a Playas de Tijuana en donde encararon a la Patrulla Fronteriza, algunos se subieron a la malla y un par brincó la frontera y se puso en riesgo de deportación.

El complicado ambiente hizo que los migrantes rechazaran el apoyo de albergues si no habilitaban uno donde cupieran los 370. Mediante negociación y convencimiento, más de la mitad aceptó la ayuda al caer la noche: 14 se fueron al ejército de salvación INAMI, 35 a juventud 2000, 36 a embajadores de Jesús (cañón de los Alacranes) y 30 a Viña de Tijuana (Zona Norte).

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“Por la seguridad de los menores, así como de quienes integran el segundo grupo de la Caravana Migrante, autoridades municipales los conminaron a instalarse en los 7 albergues, donde hay espacio para mujeres, menores y hombres, y así no pernoctar en la calle”, dijeron las autoridades que fueron rechazadas por más de 100 migrantes que se quedaron en Playas de Tijuana.

Algunos han cenado en Playas de Tijuana ante la mirada de colonos que tuvieron una junta extraordinaria para acordar organizar una marcha de rechazo como primera acción de inconformidad y exigencia de solución a su percepción de inseguridad que genera la llegada de la caravana de migrantes hondureños.

La Patrulla Fronteriza reforzó su presencia para evitar invasiones y colocaron una malla de protección para impedir que más inmigrantes escalen el muro y brinquen la división internacional entre Estados Unidos y México.

 

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