La Espina Bífida es una malformación en  la columna producida al no cerrarse por completo. La enfermedad es prevenible si durante la gestación la madre consume ácido fólico, de ahí la importancia de llevar un estricto control de maternidad.

Hay casos graves como la mielomeningocele y meningocele que son lesiones que sobresalen del cuerpo del bebé y también se presentan casos de la denominada espina bífida oculta, que llega a tener ligeras manifestaciones o no presentarlas nunca.

Los síntomas que pudieran existir van desde molestias casi imperceptibles (como pequeñas alteraciones de las capacidades) hasta una manifestación fuerte con limitaciones considerables como la paraplejia con trastorno vesicular e intestinal, que dependen de la magnitud de la fisura.

Aproximadamente 15% de la población, padece  espina bífida oculta y sólo saben de su condición tras realizarse estudios radiológicos, regularmente por otro malestar.

Se debe consultar a un médico ante cualquier anomalía en la zona de la espalda, como vellosidad, una mancha roja de nacimiento o menos pigmentada que el resto de la piel, un hoyuelo profundo o un abultamiento de grasa; en caso de dolor, debilidad, entumecimiento o cambio de sensibilidad en la espalda o piernas.

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Existen casos graves de espina bífida que generan malformaciones en los recién nacidos. Algunos pacientes fueron diagnosticados en etapas avanzadas de su vida o nunca conocer su condición, advirtió el doctor José Luis García Arcadia, director del Hospital General de Subzona (HGSZ) número 6 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Tecate.

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