Mala
2.1Nota Final
Historia
Guión
Ritmo
Actuación
Puntuación de los lectores 6 Votos

La Casa de las Flores hubiera sido un buen video home, una B Movie, una película en Internet entretenida e interesante pues el argumento se antojaba profundo pero el productor Manolo Caro decidió hacer una telenovela con un débil argumento que terminó en un producto que solo será recordado como el regreso de Verónica Castro a la pantalla chica.

La Casa de las Flores nos habla de la historia de Virginia, una madre de familia mexicana con un negocio de flores que descubre que su esposo tiene otra familia cuando la amante se suicida el día de la fiesta del cumpleaños de su marido, Bruno De La Mora. La amante, Roberta, deja una carta póstuma para confesarle a Virginia sus razones para quitarse la vida en un lugar y día tan simbólicos. La venganza intrafamiliar provoca una serie de problemas económicos y amorosos sin sentido.

La historia es atrevida porque aborda el tema LGTB, porque hay una pareja de hombres, uno de ellos bisexual y otra pareja de una mujer que estuvo casada con un abogado que ahora es un transexual. José María o María José, tal vez es el personaje más sólido de toda la telenovela. El proyecto es atrevido porque hay escenas de sexo al estilo Golden Choice y eso lo hace irreverente para la televisión abierta pero lo hacer ver como 1990 si lo comparamos con un proyecto de cable.

Manolo Caro lo volvió a hacer y expuso que las carencias en el guión pueden ser exitosos en consumo con una campaña mediática, tal como fue usada Verónica Castro.

El primer error es el guión, faltaron argumentos y sobraron personajes. La niña Micaela, hija de la suicida es un personaje que pudo ser importante pero sobra al igual que Dominique, Sawandl Wilson, el novio estadounidense de Elena, interpretada por Aislinn Derbez.

El guión se carga en estereotipos que Claudio, Lucas Velázquez cubre sus carencias actorales con momentos incómodos que quisieron ser cómicos como la exagerada escena en la que el personaje necesita hacerle sexo oral a su pareja en su oficina de paredes de vidrio para quitarse el stress.

El error más notable es el gancho de la historia: el suicidio. La muerta se convierte en una narradora omnisciente y adivina todo lo que pasa en el mundo de los vivos desde el “más allá”. De hecho nos da pie de pase a situaciones obvias con discursos que entorpecen la historia.

Hay otros errores de secuencia sobre la vecina entrometida que curiosamente sale a correr al patio de la mansión de la familia De la Mora o el fuerte brazo de Aislinn que lanza un retrato por la ventana, logra romper el vidrio y arrojar la fotografía a más de 100 metros lejos de la casa.

Técnicamente hay errores de audio ya que el televidente debe regular el volumen y en edición, es muy común que las cámaras repitan tomas o que enfoquen a los personajes que no están hablando. Al mero estilo telenovela.

Una mención especial al personaje exagerado y sobrado de la Chiquis Corcuera que luce por su nula gracia.

En la historia solo hay dos aciertos: el primero es el involuntario homenaje al personaje de Chabelita de Nora Velázquez en la telenovela interpretado por Cecilia Suárez en la que exagera el uso de re la jan tes. El segundo acierto: algunos diálogos de José María o María José de Paco de León, en la que sí se logra colocar el tema LGTB de manera digna o con algún sentido sin clichés.

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Hay que tener en cuenta que las series no son mejores que las novelas, son dos géneros que su diferencia inicial fue la secuencia cronológica, en la telenovela siempre reinó una narrativa secuencial en la que fue importante la progresión de capítulos y en las series, el concepto fue más de contar situaciones sin conexión cronológica entre capítulos.

Obviamente no veré la segunda temporada en la que tampoco resolverán las causas del suicidio que fue el argumento más interesante que tuvo la historia y al que menos se le prestó atención.

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