Por 4 horas la tensión y la violencia provocó el cierre total de la garita de San Ysidro y El Chaparral, nadie pudo salir de Estados Unidos por la garita más transitada entre California y Baja California, por donde cruzan de sur a norte 70 mil vehículos diariamente. La frontera fue un campo de guerra, como nunca antes visto.

A las 11 de la mañana, un grupo de 500 centroamericanos salieron del albergue y a la fuerza intentaron cruzar la frontera, desorientados huían de los equipos antimotines de la Policía Federal, hubo golpes, riñas en el camino guiado hacia las banderas de Estados Unidos que ondean cruzando los muros fronterizos. Al llegar a una valla cerca del paso ferroviario, los agentes de Protección Fronteriza dispararon gas lacrimógeno para dispersar, algunos migrantes tomaron distancia, un par resultaron lesionados, descansaron y contuvieron el coraje para seguir su camino.

Lograron cruza la transitada avenida internacional para dirigirse a los patios aduanales mexicanos de El Chaparral, la policía como pudo les impidió el paso, arrestó a más de una decena. Se instalaron las vallas metálicas que la policía trajo desde la Ciudad de México para colocar 5 filtros y limitar el paso de la Caravana Migrante. Los helicópteros de Protección Fronteriza sobrevolaban la garita mientras era cerrada para activar el protocolo antimotines y cerrar por completo el paso.

Frustrados, los migrantes que llegaron a la Garita tuvieron riñas con los comerciantes de la garita, la policía municipal intervino y arrestó a 39 centroamericanos que podrían ser deportados.

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La mayoría de los centroamericanos que respondían a reporteros compartían su desesperación de no ser atendidos de manera inmediata para solicitar el asilo humanitario y que los dejaran cruzar a Estados Unidos, incluso que valía la pena el riesgo que les dispararan porque estaban resignados a morir en Honduras.


Oficialmente no hubo hora de espera para reabrir la garita de San Ysidro ni la del Chaparral, todos tuvieron que cruzar la frontera por Otay y por la ciudad de Tecate, una ruta bien conocida por los habitantes de Tijuana y San Diego, cuando fue cerrada la garita en 2011 por un par de bloqueos contra la Reforma Educativa.

Del lado norteamericano en San Ysidro se organizó una marcha en contra de la militarización de la frontera, pero cuando se cerró la garita la marcha se dispersó y los comerciantes decidieron cerrar sus locales cercanos a los cruces fronterizos.

Aunque el conflicto inició a las 11 de la mañana y se controló a las 2 de la tarde, los efectos se mantuvieron horas después ya que oficialmente no se sabe cuándo podrían abrir las puertas de San Ysidro y si la dinámica de inspección podría recrudecerse.

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