La presencia de autismo puede identificarse en los primeros tres años de vida, pero desde el primer año, los padres deben vigilar el comportamiento de sus hijos y solicitar atención médica en caso de observar comportamientos inusuales como problemas de lenguaje, conducta y socialización. 

El autismo es un padecimiento neurobiológico que se caracteriza por un déficit  que provoca alteraciones sumamente difusas en el proceso del desarrollo de los seres humanos.

 “Desde el nacimiento, se pueden detectar algunos compertamientos como la falta de socialización y el desapego materno. Algunos de los principales signos del autismo son  la alteración de la comunicación, la interacción social, conducta restringida y repetitiva; los niños autistas parecieran no escuchar, tienen obsesión por los objetos, muestran total desinterés en relaciones sociales y no se inquietan cuando mamá lo deja solo”, explicó Ramón Rojo López, director de la Unidad de Medicina Familiar 39 del Instituto Mexicano del Seguro Social en Tecate.

Los niños pueden registrar problemas para hablar, establecer vínculos emocionales y afectivos con quienes los rodean  o para ver a los ojos a quien les habla debido a que sienten mayor atracción por los objetos, que por las personas.

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Las intervenciones tempranas de conducta, cognición y habla pueden ayudar a los niños con autismo a ganar habilidades de autocuidado, sociales y comunicativas a través de tratamientos de estimulación y terapias de lenguaje para mejorar su calidad de vida y así lograr una mejor integración del menor a la sociedad, ya que se le dan herramientas para que aprender a controlar sus conductas de impulsividad, aislamiento, agresividad o retraimiento.

 “No se trata de un retraso mental, sino de algunas minusvalías, desarrollo lento, limitado o desviado en los menores, por lo que el principal manejo del autismo son las terapias psicosociales”, enfatizó el doctor Ramón Rojo López.

Al detectar algún síntoma, se debe acudir con un especialista, que puede ser en el IMSS, para recibir orientación y diagnóstico antes del primer año de vida a fin de lograr avances reales, lo que no ocurre cuando se detecta de manera tardía.

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