Mala
2.1Nota Final
Historia
Guión
Efectos Especiales
Ritmo
Actuación
Puntuación de los lectores 2 Votos

Imaginemos a un sacerdote que trata de someter a un espíritu maligno golpeándolo con un chipote chillón, como el del Chapulín Colorado, eso es Diablero, la serie mexicana en Netflix a la que no le encontré un atractivo para invitar a alguien a verla. Creo que lo único rescatable de la historia es su originalidad, pero “tener una buena idea”, nunca será suficiente.

Diablero es la historia de Eleodoro “Elvis” Infante, interpretado por Horacio García Rojas, un cazador de espíritus malgnos en la Ciudad de México. Elvis le ofrece sus servicios al padre Ventura, interpretado por Christopher Uckermann, que buscó ayuda para rescatar a su hija que fue secuestrado por un demonio que ha privado de la libertad a hijos de sacerdotes católicos en México. Elvis hará lo posible por ayudar al padre Ventura, incluso enfrentarse a su hermano Indio, interpretado por Humberto Busto, que se dedica a la fuerza oscura y a la venta de espíritus malignos.

El problema de la serie de 8 capítulos es que no encuentro el público al que le podría resultar atractiva la serie. Aunque el planteamiento parece tener aventura y horror, realmente está lleno de comedia, palabras altisonantes para parecer ruda pero la producción está extrañamente cuidada que parece un largo video clip con nulo sentido de ambientación. La iluminación plana, colores limpios, música alegre, abuso de cámara rápida, realmente parece una parodia sin sentido.

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El ejemplo del Chipote Chillón es completamente cierto, es una escena usada en el capítulo 4 de la serie sin sentido en el que desaprovecharon la oportunidad de hacer una historia interesante y dejaron ir el nivel actoral de algunos de los participantes.

Siento que el proyecto lo hicieron con dedicatoria a Christopher Uckermann para que siguiera experimentando con efectos especiales que usó en la serie Kdabra de Fox hace una década. Los efectos valen la pena, tienen calidad promedio y ante un guión débil sí logran sobresalir.

Durante la promoción de la serie, los actores comentaron que la serie revelaba la cultura mexicana. Explico: los guionistas malentendieron “cultura mexicana” con símbolos aztecas inventados que pueden detener a diablos “católicos”, es decir: extrañamente mezclan dos ámbitos de fe que no tienen relación directa ni justificación. También hay una santera que evoca a Quetzalcoatl, deidad prehispánica relacionada con el agua, para exorcizar a un demonio.

Yo no recomiendo que la vean, pero si les da curiosidad o son fanáticos de Uckermann puede que sea una buena serie de compañía que pueden verla mientras hacen otra actividad, pues no require de toda la atención para entenderla ni comprenderla.

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