Muy Buena
4.3Nota Final
Historia
Guion
Ritmo
Efectos Especiales
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Me atrevo a apostar que es la mejor película que se ha hecho inspirada en videojuegos, Pokémon lo volvió a hacer y ahora adaptó su historia de Detective Pikachu con una historia sólida, emotiva y segura. Probablemente el guión tenga clichés y lugares comunes pero está bien armada que deja satisfechos a los fanátcios y a los nuevos públicos en una historia familiar, colorida y divertida.

Detective Pickachu es la historia de Tim Goodman, interpretado por Justice Smith, que busca respuestas sobre la muerte de su padre Harry Goodman y así se reunirá con un Pikachu, interpretado por Ryan Reynolds, un Pokémon con amnesia compañero de Harry. La relación entre Pikachu y Tim se fortalecerá mientras investigan y descubren los motivos y los sospechosos del supuesto accidente fatal de Harry, en la ciudad de Ryme City en donde los humanos y los Pokémon conviven en armonía

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Lo más atractivo de la película es el ambiente, el arte y la atmósfera que nos presentan en Ryme City parece real, rápido nos explican el contexto histórico y apreciamos detalles sobre los combates clandestinos de Pokémons, los intereses y los negocios clandestinos de una comunidad de fantasía. Cada ejemplar Pokémon está desarrollado con gran detalle y las escenas de acción son imperdibles, ancladas en la nostalgia para los gamers con experiencia y emocionantes para los nuevos fanáticos.

La historia está inspirada en el videojuego de Detective Pikachu, quienes ya lo terminaron se llevarán pocas sorpresas en la trama. El guión tiene muchos elementos que lo enriquecen, desde situaciones cursis, acción predecible y soluciones comunes, pero tiene buena cohesión y logra sorprender.

El ritmo y los efectos son impecables. Solo en la dirección tienen un error de continuidad común: Pikachu pierde su sombrero constamente y lo recupera inexplicablemente.

Justice Smith tiene una buena participación y en él recae el peso histriónico de la trama al ser el actor en acción con mayor exposición.

En general es una fansía, una caricatura en donde los malos son malos y los buenos son muy buenos. Los personajes tienen pocos matices, pero la historia es muy buena y deja satisfechos a quienes saben un poco de Pokémon, como yo que nunca he jugado ni uno de los títulos.

Omar Chaparro, bien por él, sale poco y su personaje es un trámite.

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