Las mujeres adolescentes son más propensas a sufrir depresión post-parto, su juventud es un factor de riesgo que dificulta  el manejo de las emociones; esta patología se presenta también de manera común en madres de 25 a 30 años.

La depresión post-parto es frecuente  debido a que todas las mujeres experimentan fuertes cambios emocionales y bioquímicos tras el nacimiento de un hijo y en algunas se presenta como patología, aunque los casos con afectaciones graves son pocos.

Se trata de un trastorno presente en los primeros meses después del alumbramiento, se manifiestan sentimientos de tristeza, llanto fácil, falta de apetito y de sueño, además de alteraciones en el estado de ánimo en grado leve, moderado y grave.

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En algunos casos se requiere de hospitalización, debido a que un trastorno depresivo puede llegar a psicotizarse, el estado de ánimo es tan bajo que la paciente pierde el contacto con la realidad y las consecuencias son graves; puede manifestar rechazo al bebé, generarle maltrato físico, abandono o descuido poniéndolo en gran riesgo.

“Para su tratamiento se debe considerar su origen, que puede ser exógeno, es decir;  a consecuencia de factores externos como ser madre soltera, no contar con apoyo familiar, haber sufrido una violación, un embarazo no planeado, no contar con el respaldo del padre del bebé o enfrentar problemas económicos”, explicó Ramón Rojo López, director de la Unidad de Medicina Familiar 39 del Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS en Tecate.

Su causa también puede ser endógena, desencadenada por factores internos, como químicos que se segregan en el cerebro; finalmente se debe entender que la madre experimenta una pérdida, pues lleva en su vientre a un bebé durante nueve meses y al verlo nacer tiene un sentimiento de vacío.

Cada caso es muy específico, aunque en algunas mujeres los síntomas no sean intensos, al percibir alguna alteración es fundamental acudir al médico para un diagnóstico adecuado.

Si la mujer es depresiva o no ha aprendido a manejar sus emociones se verá más afectada, en estos casos será necesario tratamiento farmacológico o psicoterapia, que son los medios para tratar la patología; lo que depende de cada organismo y cómo se enfrenta la maternidad.

Lo más importante es detectar esta enfermedad oportunamente y ante un caso antes descrito acudir al médico familiar, quien canalizará a la paciente al área de psicología para su adecuado diagnóstico. La finalidad es evitar que el daño trascienda, lo mejor es prevenir; la depresión post-parto es curable con tratamiento adecuado. No se debe olvidar que una depresión aunque sea en nivel bajo, pero por tiempo prolongado también ocasiona graves consecuencias si no es atendida por especialistas que pueden ser los del IMSS.

 

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