La Arquidiócesis de Tijuana pide a la Procuraduría de Justicia del Estado que se revele la verdad sobre el asesinato contra el sacerdote Ícmar Arturo Orta registrado el pasado viernes en Playas de Rosarito. Francisco Moreno Barrón dejó que la fiscalía sea la que informe sobre las razones por las que el párroco estaba de noche fuera del templo y si es que estaba acompañado cuando fue emboscado.

“Va de por medio su familia, la comunidad de fe y que con una noticia, aunque sea verdad pero manejada de manera irresponsable puede causar trauma. Tenemos que tener cuidado”, dijo el Arzobispo Moreno Barrón.

Como religiosos, la comunidad católica ya ha perdonado a él o los responsables del homicidio contra el sacerdote Orta, pero para otorgar el perdón primero se deben arrepentir los culpables. Moreno Barrón explicó que el perdón y el olvido no impide el labor de la justicia.

“Las leyes humanas y autoridades civiles tienen que aplicar la ley en nombre de la justicia, pero la iglesia a nombre de Cristo quiere dar el perdón aunque esto no quiere decir que se vaya a interrumpir el proceso legal que siguen la justicia”, dijo.

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La iglesia reconoce que se viven tiempos violentos en el país y la impunidad es un común denominador. El impacto del homicidio contra un párroco los obligará a mejorar sus protocolos de seguridad, sin exagerar, dijo el Arzobispo. “Vivimos en un México difícil y turbulento en donde muchos casos han quedado impunes pero yo sí confío que se conozca la verdad y haya justicia”, dijo.

“Tenemos que seguir cumpliendo nuestra misión sin exagerar pero tomando las precauciones a nivel personal, a nivel iglesia como lo tiene que hacer toda institución. A todos nos toca colaborar y por eso hago el llamado para que todos contribuyamos, porque todos nos tenemos que cuidar y tenemos que tener cuidado de nuestra persona, nuestras instituciones y comunidad”, explicó el Arzobispo.

“Somos muy conscientes que tenemos un papel que nos toca desempeñar que naturalmente es muy hermoso pero muy difícil”, explicó el líder de la iglesia católica al reflexionar sobre la incidencia delictiva en Tijuana. “Esa es una expresión de una tendencia a la descomposición social. Sí hay grupos, hay personas que atentan contra la paz y la seguridad y dañan a la comunidad y es tarea de todos pedir a las autoridades que den seguimiento a todos los casos, no solo a este que es contra un sacerdote. La iglesia hace un llamado para que todos sean atendidos, incluso los de la gente que no tiene voz ni forma de hacer presión ante las autoridades”, reiteró.

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