Aunque los miembros de la caravana la intención principal sigue siendo cruzar a Estados Unidos, sin especificar la manera el 21% considera la opción de quedarse a residir en Tijuana; mantienen una clara postura de no volver a sus lugares de origen por los riesgos que eso implica de acuerdo al estudio Caravana migrante: Diagnóstico y plan de acción.

Se calcula que hay 3 mil migrantes atendidos en el albergue de el Barretal, mil se regresaron a Mexicali, 500 están acampando fuera del gimnasio Benito Juárez y aproximadamente hay 3 mil que no se tiene registro de dónde se fueron. 600 son los que regresaron a Centroamérica voluntariamente.

De los que si se tiene registro, hay 2 mil que ya consiguieron un empleo formal con el permiso de empleo, otros 600 están en espera del permiso para laborar en México.

La población que se encontraba en Tijuana, al momento del estudio en las instalaciones de la Unidad Deportiva Benito Juárez el 76.9% son hombres y el 23.2% mujeres; más de la mitad son jóvenes entre los 18 y 19 años de edad. En cuanto a la escolaridad se registró un promedio de 6.4 años. También destaca que el 15% de los integrantes de la caravana realizaban en sus comunidades de origen en trabajos como técnicos o operadores de maquinaria industrial y otras profesiones.

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En torno al tema de la salud, el Diagnóstico presenta que el 67.1% se encuentra sin problemas de salud. Sólo el 32.7% presentó algún problema de salud, principalmente en vías respiratorias (gripe, tos) siendo un 66.4%.

El primer estudio realizado por el Colegio de la Frontera Norte, presentad o por el Doctor Oscar F. Contreras, la Doctora Dolores París Pombo, la Doctora Ietza Bojórquez y el Maestro. Gabriel Pérez.

Las recientes migraciones desde Centroamérica, concretamente desde Guatemala, Honduras y El Salvador, han devenido en movimientos de población forzados por la pobreza, la violencia extrema, las guerras civiles, los desastres naturales e incluso el cambio climático

“La violencia se convirtió en una realidad común para la población centroamericana, alcanzando incluso los espacios íntimos y familiares, caracterizados cada vez más por su recurrente inestabilidad y fragmentación. Para los adolescentes y jóvenes la presión es aún mayor, pues son el tipo de personas más propicias para la conformación de las pandillas, las que no cesan de reclutar nuevos miembros con la finalidad de garantizar su sobrevivencia en la declarada guerra contra las pandillas rivales.”

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